Pasarelas excepcionales

Pasarelas excepcionales

Septiembre es un mes de pasarelas. Tras la Madrid Fashion Show, ha llegado la Mercedes Benz Fashion Week y, entre ambas, se ha celebrado la archiconocida Semana de la Moda de Nueva York. Todas ellas han copado titulares en prensa y cientos de minutos en televisión pero, en la mayoría de los casos, no por los diseños. Ni siquiera por el interés de saber qué se va a llevar el próximo año.

Tres diría yo que son los elementos por los que el gran público sabe de estas tres citas:

  • De la primera porque han desfilado modelos curvys !Qué morbazo!
  • De la segunda, por lo contrario, por modelos extremadamente delgadas que han hecho saltar las alarmas de asociaciones antianorexia y…
  • De la tercera, básicamente, por los famosos que se han acercado al front row

De los diseñadores y sus creaciones, salvo los telediarios y medios digitales que han usado las colecciones en bañador para aprovechar el tirón y subir sus audiencias a base de mujeres semidesnudas (con la hija de Mariló Montero y Carlos Herrera a la cabeza), poco he podido leer o ver en la prensa generalista. Será que interesa poco el proceso artístico que hay detrás del espectáculo.

Presumir de una 40

Uno de los titulares que más me llamó la atención sobre la Madrid Fashion Show, que ya lleva 3 años organizando desfiles con modelos (supuestamente) de tallas grandes, fue este de ’20 minutos’: “Modelos con curvas que presumen de la 40”

¿Perdona, presumir de la 40? Les recuerdo que antes de que Violeta by Mango decidiera que esa era la talla a partir de la cual una mujer tiene que comprarse la ropa en tiendas especiales como la suya, la 40 era y sigue siendo la más vendida en España, según distintos estudios. El audio que acompaña al vídeo de la noticia (realizado por Atlas) tampoco deja indiferente. Escuchen, tópicos y más tópicos sobre las mujeres “con carnes” que sí “se comen la pasarela”.

 

 

 

¿Es tan difícil entender el daño que este tipo de mensajes pueden provocar en las mujeres, sobre todo, en las más jóvenes? Tener la talla 40 es lo más común en este país y, sin embargo, algunos se empeñan en decirnos que eso es lo excepcional, lo extraordinario, lo raro.

A los dos días, también a propósito de esta pasarela, leía este otro titular en ‘Vanitatis’. Marisa Jara desfila en bañador tras superar su bulimia: “No me importa que me digan gorda”. La modelo hablaba sin tapujos de la tiranía de una profesión en la que no basta ser guapa y agradecía la oportunidad que se le ofrecía de volver a subirse a una pasarela, en esta ocasión, de “tallas grandes”.

¿Hacen falta más razones para seguir escribiendo sobre esto y para seguir analizando de forma crítica el mundo de la moda? Porque, cada día más, siento que vivimos en un mundo donde nos encanta poner etiquetas a todo y hacer grupos y clasificaciones de cosas y de gentes. O estás conmigo o contra mí, fuera o dentro.  

La extrema delgadez alabada por Victoria Beckham

Entretanto, en Nueva York, la polémica saltaba tras el desfile de la nueva colección de la ex Posh Spice, quien subiendo a la pasarela a modelos (niñas, en muchos casos) excesivamente delgadas volvía a defender su mantra de que “luzca la ropa y no la maniquí”. No me extraña que asociaciones que luchan contra la anorexia y la bulimia dieran la voz de alarma. Sobre todo, porque para muchas pequeñas cuyos cuerpos aún no están ni siquiera desarrollados ese es el único canon estético a seguir. Un canon que algunas mujeres tienen de forma natural por constitución –y a las que tampoco se debe criticar por ello– pero que, por lo general, se ensancha por razones puramente biológicas al pasar de la adolescencia.  

 

Victoria Beckham con una de las modelos extremadamente delgadas que ha desfilado con su colección en Nueva York

Victoria Beckham con una de las modelos extremadamente delgadas que ha desfilado con su colección en Nueva York

 

Es por todo esto por lo que celebro que haya pasarelas en las que se apuesta, no por lo diferente, porque no lo es, sino por la variedad. El problema es que ni los organizadores ni los medios de comunicación abordan luego este aspecto con naturalidad, sino como una excepcionalidad, lo que estropea el propósito con el que fueron ideadas.

No niego que acontecimientos como el del estreno como modelo en Nueva York de Madeline Stuart, una chica australiana de 18 años con Síndrome de Down, no sean destacables internacionalmente por lo que tienen de reivindicación social, pero, pasada la novedad (que no era tal porque ya el año pasado desfiló la actriz Jamie Brewer, también con Síndrome de Down), ¿por qué no informar desde la naturalidad?   

El mundo es diverso y no entiende de estándares. Cada uno es especial. Por eso yo sueño con una pasarela que sea una calle. Donde se vea de todo y a todos. Juntos y revueltos. Eso sí que sería una pasarela excepcional en su sentido más maravilloso.

¿Y tú, con qué sueñas?

 

2 Comentarios

    • Gracias, Inma. Que este halago venga de una profesional de la moda como tú me emociona muchísimo. No sabes la de veces que me acuerdo de nuestros ratos de patrones, agujas y sobrehilados al son de Ella Baila Sola. Mil besos.

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