Famosas sin maquillaje: un cuento para vender revistas

Famosas sin maquillaje: un cuento para vender revistas

Vuelvo a hablar de Vogue, sí, pero esta vez para recordar a sus responsables que no somos tontas, aunque nos tomen por tal. La edición española de esta revista lleva semanas anunciando que Kim Kardashian se ha atrevido a posar para ellos “sin maquillar”. Toda una “revolución”, dicen, para la que quizás “el mundo no está preparado”. Lo que hay que leer.

“Sin maquillaje, sin complejos, sin censura”

Justo eso es lo que se lee en el desplegable de la portada. “No, no está maquillada”, han insistido durante días en las redes sociales para publicitar las 17 fotos que Theo Wenner le ha hecho a la diva de Instagram en pijama y vaqueros. Cegada por la curiosidad y dando por hecho que lo que iba a encontrarme daría como mínimo para un post (no es la primera revista que usa este anzuelo), compro un ejemplar en la estación del AVE. Para qué. Dos horas y media de trayecto indignada, como mujer y como periodista.

¿Dónde han quedado la honradez y la ética? Sé que muchos me dirán que las mentiras –o las medias verdades– son el pan de cada día de nuestra profesión, o que para qué compro este tipo de publicaciones si ya sé la imagen de la mujer que dan, o qué puedo esperar de un personaje como el que se ha creado esta mujer. Vale, acepto barco, ¿pero quizás eso me impide denunciar esta burda manipulación?

Ahora resulta que ver a Kim Kardashian “como nunca antes”, o sea, supuestamente sin rastro de su famoso truco del contouring, se consigue con un maquillador profesional y con base (de maquillaje, por supuesto), colorete, sombra de ojos, rímel y pintalabios. No me lo he inventado, lo pone en un pequeño recuadro de la página 14 de la revista. Si te despistas, ni lo ves, por eso me da aún más rabia que vendan las fotos con un reclamo falso.  Menos potingues me pongo yo a diario y no le digo a nadie que voy con la cara lavada.

 

Descripción del maquillaje de Kim Kardashian en la portada de Vogue

Descripción del maquillaje de Kim Kardashian en la portada de Vogue

#Kimnofilter

No sé si temiéndose o adelantándose a las críticas, Vogue está moviendo las fotografías en Internet bajo el hashtag de #Kimnofilter, es decir, “Kim sin filtros”, no “Kim sin maquillaje”. Del mismo modo, la periodista que la entrevista en las páginas interiores no le pregunta en ningún momento cómo ha sido la experiencia de posar sin maquillaje sino cómo fue aparecer “como recién levantada”. En ese como está lo importante. Parece, pero no es.

También la directora de la revista, Yolanda Sacristán, habla de esta “superexclusiva” en su carta mensual a las lectoras. Como mujer lista que es, no afirma que la estrella de los realities no vaya maquillada. Se limita a hablar de un posado “al natural” en el que las fotos están “sin retocar”. Es decir, que sí va maquillada aunque con unas ojeras tenuemente definidas para disimular. Al igual que el resto de la escenografía, todo está milimétricamente medido: su pose al desperezarse, su taza de té, sus inmaculadas bragas blancas, su pijama de seda…

Además, Sacristán se remonta al posado que las ministras de José Luis Rodríguez Zapatero hicieron en 2004 para advertir de que está preparada para todo lo que se diga acerca de este reportaje. Según dice, sabe que estas fotos, como aquéllas, van a suscitar “amor, odio y todo tipo de pasiones”. “Ladran luego cabalgamos”, se justifica.

 

Fotografías de Kim Kardashian para Vogue (supuestamente) sin maquillaje

Fotografías de Kim Kardashian para Vogue (supuestamente) sin maquillaje

Otras famosas sin maquillaje

Supongo que el morbo de querer ver a las famosas sin maquillaje es el de comprobar que ellas, al igual que nosotras, tienen días malos, imperfecciones en la piel, arrugas y bolsas debajo de los ojos. Son cosas que las desmitifican.

En los últimos años, además, ha habido algunas de ellas que, cansadas de que las pillaran in fraganti a la salida de un supermercado y con su peor estilismo, han optado por hacerse selfies a cara descubierta. Al menos, en teoría, ya que todas sabemos que un poquito de BB cream, antiojeras, un rizador de pestañas y un buen filtro de Instagram hace maravillas.

Las imágenes de Beyoncé o Gwyneth Paltrow sin maquillaje se hicieron virales y crearon tendencia. Muchas de nosotras, famosas o no, hemos colgado alguna foto así en redes sociales ¿Por qué? Porque está siendo también una manera de denunciar la presión constante a la que nos vemos sometidas las mujeres desde el punto de vista estético. Una vez más, volvemos al tema de los cánones, los estereotipos y la nueva esclavitud del siglo XXI en el primer mundo.

Precisamente por eso me indigna tanto que se falsee la realidad con tanto descaro. O se fotografía a alguien sin maquillaje y sé es revolucionario de verdad (lo que incluiría no usar photoshop ni ningún tipo de filtro), o que le vendan la burra a otras.

El experimento de Vogue no es nuevo. Harper’s Bazaar lo ha hecho recientemente con Lady Gaga (aunque tampoco me creo que estén impolutos ni sus ojos ni su piel) y, ya en 2009, Elle buscó rostros conocidos que posaran (de nuevo, supuestamente) sin maquillar ante su objetivo.

En pleno debate sobre el abuso del photoshop, Eva Herzigova, Monica Bellucci y Sophie Marceau aparecieron en la edición francesa y Elsa Pataky, Sara Carbonero, Patricia Conde o Vicky Martín Berrocal, entre otras, en la española. ¿Estaban realmente sin maquillar? En este caso, no conservo ese ejemplar de la revista ni puedo comprobar cómo se hizo, pero sí recuerdo que fueron muchos los que pusieron en duda que el brillo de los labios de Sara Carbonero no fuera por el efecto de un gloss.

En aquel caso, no obstante, las famosas se hicieron dos fotos, una con y otra sin maquillaje. Las diferencias, júzguenlas ustedes mismos. Son apenas perceptibles en muchos de los casos. Quizás se note más en los ojos por el efecto del delineador y del rímel, pero ¿quién nos asegura que en la primera imagen no llevan, al menos, base y corrector?

 

Portadas Elle con famosas "al natural"

Portadas Elle con famosas “al natural”

 

Llegados hasta aquí, la pregunta es: si se supone que son revistas dirigidas al público femenino y, por tanto, somos las mujeres sus principales consumidoras, ¿por qué nos toman por tontas?, ¿por qué se arriesgan a perdernos como lectoras? Sería mucho más inteligente si, por una vez, nos dijeran la verdad. ¿Es mucho pedir?

 

4 Comentarios

  1. Magnífico análisis, das en el clavo…sin duda, nos toman por tonta. Es un placer disfrutar de tus análisis, ojalá sean muchos. Un abrazo

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    • Gracias, Lourdes. Si nada me lo impide, serán muchos más para que, entre todas, consigamos cambiar las cosas.

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  2. Estupendo artículo. Describe perfectamente cómo nos sentimos y de qué manera descubrimos el engaño.

    Desgraciadamente, estas revistas subsisten de esa curiosidad que a ti (como a mí) te llevó a comprar el ejemplar. Y de personas que REALMENTE se creen todo al cien por cien.

    Estas revistas NO representan al género femenino, pero much@s así lo siguen pensando. Ahí está el problema.

    Un saludo y enhorabuena por tu análisis.

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    • Gracias por tus palabras, Carmen. Si conseguimos entre todas que, al menos, reflexionen sobre cuestiones como estas y se lo piensen dos veces antes de engañarnos, algo habremos ganado. Un saludo.

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