Domingos detox

Domingos detox

No sólo los niños y los borrachos dicen la verdad. También los resacosos porque, aunque el cuerpo no responda, la mente aún anda en esa nebulosa entre el placer y el dolor, la certeza y la desmemoria, la realidad y la ficción. Y en este domingo de manual, me ha dado por ponerme en plan detox. No me refiero a los litros de infusiones y kilos de piña que llevo encima para eliminar los excesos del fin de semana, sino a algo mucho más básico y liberador: escribir de una de las cosas que más me interesan en estos momentos de mi vida. Los tíos.

Es una frivolidad, lo sé, pero resulta que es de lo que más hablo con mis amigas cuando nos juntamos cual aquelarre, vermús, vinos, cañas y gin tonics mediante. Los debates sobre Cataluña y toda la cortina de humo que se esconde detrás del patriotismo de pacotilla, lo dejamos para los días entre semana.

Así que blanco y en botella ¿De qué hablamos ayer? Sí, de vosotros y de vuestros pitos entre otras muchas cosas, pero como sabemos que vuestros miembros son algo cuasi sagrado, vaya por delante la aclaración.

El caso es que, después de mucho debatir, llegamos a la conclusión de que necesitábais algo de ayuda, que os vemos muy perdidos. Y ya que en cualquier periódico o revista hay cientos de artículos con recomendaciones para que nosotras seamos más guapas (que no más listas), más jóvenes (que no más sanas) y más apetecibles (que no más interesantes), aquí una inconsciente en estado catatónico que se atreve a redactar un decálogo con algún que otro consejo. Por si gustan.

1. Decidnos guapas no nos llevará a vuestras camas: sed originales y curraoslo un poquito más, hombre. Nos gusta sentirnos deseadas, es obvio, pero hay tantas maneras de demostrárnoslo sin tener que pronunciar las típicas frasecitas de “qué culo tienes” o “qué buena estás”, que daría para para escribir un tratado. Así que echadle  imaginación y derrochad personalidad, que no es tan difícil.

De nada.

2. Que habléis de lo que sentís con naturalidad no es síntoma de debilidad: a ver, no hablamos de que nos intentéis vender la burra de que sois hombres modernos y sensibles si luego sois incapaces de gestionar vuestras emociones. Eso se nota a leguas, así que, simplemente, dejaos llevar y decid lo que pensáis. Por el bien de todos. Y ojo, nosotras también estamos absolutamente en contra de esa educación que dice que “los niños no lloran” y nosotras nos “ponemos feas cuando nos enfadamos”.

De nada.

3. Decir que no sois machistas no significa que no lo seáis: esto requeriría una explicación más amplia, pero por resumir de forma clara. Vivimos aún en una sociedad machista y, por tanto, todos, todos (también nosotras), tenemos que hacer un esfuerzo diario por revisar nuestros patrones de comportamiento y conductas para resetearnos y empezar a tratarnos realmente de igual a igual !Ah! Y dejad de decir la gilipollez de que no sois feministas pero tampoco machistas. Si no eres machista, eres feminista. Punto.

De nada.

4. No nos ayudáis con los niños ni con la casa: insisto por si no ha quedado claro en el punto anterior. No queremos ayuda, queremos corresponsabilidad. La casa y los niños también son vuestros y nosotras no estamos programadas con un chip especial para ver el desorden o entender a los hijos mejor que vosotros.

De nada.

5. Que seamos simpáticas o agradables con vosotros no os da derecho a nada: si aceptamos un piropo, un café o un beso, no os da derecho a nada que nosotras no queramos. Aunque lo digamos en el último momento.

De nada.

6. No somos seres indefensos a los que tengáis que proteger: una cosa es que os preocupéis por nuestro bienestar y otra muy distinta que os creáis nuestros salvadores, los mesías sin lo que no podríamos hacer nada de lo que nos propongamos. Un poquito menos de paternalismo, queridos.

De nada.

7. Si os gusta cómo volamos, no cortarnos nuestras alas: qué fácil es enamorarse de quien sobresale entre la multitud, ¿verdad? Entonces, ¿por qué os empeñáis luego en que seamos como las demás? A veces hasta lo conseguís, pero ahí gran parte de la responsabilidad es nuestra por permitirlo. Girls, ¿en qué coño estamos pensando? Espabilemos, pues.

De nada.

8. ¿Celoso yo?: aquí nadie lo es, pero a ver quién es el listo que tira la primera piedra. Sentir celos no es señal de estar enamorado, sino de desconfianza y complejos. Y mira que me gusta Shakira, pero cada vez que la escucho cantar qué quiere “un tipo alegre y cariñoso pero que no sea muy celoso”, arggggg… Ni mucho ni poco, no lo seas.

De nada.

9. No prometáis lo que no podáis o queráis cumplir: ya sabemos de qué va esto, ¿no? El cielo y las estrellas están bien dónde están, así que dejad de asegurar que nos los vais a bajar a la tierra y, ni nos mintáis, ni os mintáis. Evitemos frustraciones innecesarias.

De nada.

10. Sed generosos: y no me refiero a pagar la cuenta en el restaurante. Hablo de amor y de sexo. Dad para recibir, esa es la regla básica en ambos campos. !Y preguntad, coño! (mirad el vídeo del link, por favor) Que para eso también sirve la lengua 😉

De nada.

PD: Mañana será otro día y volveremos a hablar de lo importante. Sólo una cosa más antes de que se me olvide (bonus track gentileza de la casa): borrad de vuestra mente eso de preguntar qué hace una chica como tú en un sitio como este (sea una discoteca o una app de citas), comprended que en el cara a cara no hay emoticonos tras los que esconderse y, por finiquitar, no todas las mujeres soñamos con casarnos y tener criaturas. Ea, buena semana a todos.

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