31, Madrid

31, Madrid

No es la primera vez que me pasa. Barruntaba un cambio desde hacía meses y, queriendo pero casi sin querer, llegó. Y aquí estoy, a mis 31 y en Madrid, la que hasta ahora sólo era ciudad de paso, de visitas puntuales, de prisas en Atocha y esperas en Barajas.

Como la mayoría de madrileños que no son de Madrid, ando en busca de nuevas experiencias y, quién sabe, si de un futuro mejor. En absoluto puedo decir que mi vida en Sevilla fuera infeliz, anodina, ni siquiera calmada, pero algo me pedía un golpe de timón. Otra dirección, otro reto. Superarme y  encontrar algo de lo que soy escarbando en lo desconocido. Salir de la zona de confort. Nueva casa, nuevas expectativas laborales, nuevas metas, algo  por descubrir y construir.

No parto de cero. En estas tres décadas de vida he aprendido el valor de las palabras claras, de las gracias y los perdones, del amor sin condiciones y la  ignorancia sin rencores. Me queda mucho por aprender, sobre todo, de las virtudes del silencio. Mientras tanto, os invito a conocer mis próximos aciertos y errores.

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