Yo también pude ser Diana Quer

Yo también pude ser Diana Quer

Perdónenme el titular: no es que quiera ser la niña en el bautizo, la novia en la boda y la muerta en el entierro. Sólo es que yo, como la mayoría de mis amigas, también he vuelto sola a mi casa a las 2 de la mañana y no siempre por una calle bien iluminada o llena de gente. De hecho, la discoteca de verano de mi pueblo estaba como a 1 kilómetro de distancia y alguna que otra vez íbamos andando por el peligrosísimo arcén de la carretera o, lo que era peor aún, por el carril oscuro que había en medio de un olivar desierto en lugar de coger el autobús gratuito que te dejaba directamente en la puerta del local. Lo hice con 15 años, con 20 y ahora con 34 también regreso sola a mi apartamento alguna noche. Incluso me he subido en algún coche que quizás no debería porque, como dice la canción de Mecano, los amigos de mis amigos son mis amigos. También he ido a fiestas y ferias variadas, he bebido litros de calimocho como si no hubiera un mañana y he bailado en una barra sintiéndome la protagonista del ‘Bar Coyote’. Y no por ello me he buscado nada. Si no me he llevado aún un susto ni he sufrido ninguna desgracia es porque he tenido la fortuna de no cruzarme hasta el momento con ningún hombre malo. Los llamo así porque no quiero rebajarlos a la categoría de locos o enfermos mentales, los cuales, se merecen todo mi respeto como cualquier otra persona con un problema de salud. Estos hombres malos...

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