Domingos detox

Domingos detox

No sólo los niños y los borrachos dicen la verdad. También los resacosos porque, aunque el cuerpo no responda, la mente aún anda en esa nebulosa entre el placer y el dolor, la certeza y la desmemoria, la realidad y la ficción. Y en este domingo de manual, me ha dado por ponerme en plan detox. No me refiero a los litros de infusiones y kilos de piña que llevo encima para eliminar los excesos del fin de semana, sino a algo mucho más básico y liberador: escribir de una de las cosas que más me interesan en estos momentos de mi vida. Los tíos. Es una frivolidad, lo sé, pero resulta que es de lo que más hablo con mis amigas cuando nos juntamos cual aquelarre, vermús, vinos, cañas y gin tonics mediante. Los debates sobre Cataluña y toda la cortina de humo que se esconde detrás del patriotismo de pacotilla, lo dejamos para los días entre semana. Así que blanco y en botella ¿De qué hablamos ayer? Sí, de vosotros y de vuestros pitos entre otras muchas cosas, pero como sabemos que vuestros miembros son algo cuasi sagrado, vaya por delante la aclaración. El caso es que, después de mucho debatir, llegamos a la conclusión de que necesitábais algo de ayuda, que os vemos muy perdidos. Y ya que en cualquier periódico o revista hay cientos de artículos con recomendaciones para que nosotras seamos más guapas (que no más listas), más jóvenes (que no más sanas) y más apetecibles (que no más interesantes), aquí una inconsciente en estado catatónico que se atreve a redactar un decálogo con algún...

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