Frustradas, amargadas y rabiosas

Frustradas, amargadas y rabiosas

Así somos las feministas. Frustradas, amargadas y rabiosas, según el alcalde de Alcorcón y diputado del PP en la Asamblea de Madrid, David Pérez. Lo peor es que no es el único que lo piensa. La diferencia es que a él se le escapó hace más de un año en un congreso de educadores católicos que no esperaba que trascendiera públicamente. Por eso ahora anda como loco pidiendo disculpas “a quien se haya podido sentir ofendida”, pero sin reconocer el profundo machismo que había en todo su discurso. “Se ha realizado una campaña a partir de un montaje, intentando acusarme de machista, cosa que jamás he sido y que jamás he permitido en mi entorno”, dijo estos días para excusarse. Voilà! Pronunció las palabras mágicas con las que quienes piensan que no son machistas se justifican. Como si decir que uno no lo es fuera un argumento válido. Como si eso diera carta blanca para no tener que plantearse nunca jamás que existen muchos actos y pensamientos cotidianos que, precisamente porque los tenemos interiorizados, nos llevan a hacer y decir cosas que en nada ayudan a conseguir una igualdad real entre hombres y mujeres. Lo cierto es que todavía existen muchísimos Pérez. La semana pasada, sin ir más lejos, descubrí a más de los que hubiera deseado a raíz de unas breves líneas que escribí en mi muro de Facebook el Día Contra la Violencia de Género. No buscaba polémica. Simplemente, reflejé algo de lo que hablo a menudo con mis amigos: de los machismos invisibles, de los inoculados, de los casi imperceptibles. “Por ser mujer y libre, me...
Frenesí

Frenesí

Últimamente me acuerdo mucho de cuando cosía. De las mañanas de verano yendo a clases de Corte y Confección en mi pueblo. Era un divertimento, una manera de entretenerme, de aprender algo útil y de dejar de pelearme con mi madre por los centímetros de largo que debía de tener la falda. Ahora no pienso en la costura como hobby, sino como necesidad. El otro día una investigación de la BBC apuntaba a que refugiados sirios estaban siendo explotados en talleres turcos que cosen para grandes marcas como M&S, Asos, Zara o Mango. De nuevo, me asaltaba la misma pregunta: ¿dónde vamos a tener que comprarnos la ropa para asegurarnos de que no se está esclavizando a nadie durante su fabricación? El año pasado por estas fechas tuve la oportunidad de asistir al primer encuentro de moda sostenible y reciclaje organizado en Madrid por Ecoembes, la MFShow y el Museo del Traje. Allí se planteó el siguiente interrogante: si la ropa fuese más cara, es decir, si se vendiera al precio real que costaría si se hiciera de acuerdo a un proceso de producción ético y sostenible, ¿compraríamos menos y mejor? Según los expertos que participaron en varias de las mesas redondas de este encuentro, así debería de ser. Pero sólo hay que darse un paseo por cualquier calle comercial de este país para darse de bruces con la realidad. Aunque le reconozco a los H&M y Compañía que hayan servido para democratizar la moda, también les reprocho que nos hayan convertido en consumidores insaciables. En perfectas máquinas de comprar, usar y tirar en pro de unas tendencias que también son de quita y pon. El...
#TodosSomosChenoa

#TodosSomosChenoa

Que conste que escribo desde la rabia. La que me da ver cómo medio país habla de la “pobrecita” Chenoa, esa que ayer volvió a cantar emocionada en lo alto de un escenario un tema que hace 15 años –repito, !15 años!– significó algo para ella y para el que entonces era su pareja. De si  hubo o no cobra hay versiones para todos los gustos y vídeos desde todas las perspectivas posibles, ¿pero qué más da? Mucho más humillantes me parecieron las palabras que Bisbal pronunció cuando terminaron la esperada canción. No era necesario decir nada, pero ya que se animó aun sabiendo que la oratoria no es su don, debería haber sido lo suficientemente inteligente como para no cagarla como lo hizo. “Siempre te he tenido, te tengo y te tendré mucho cariño”. Todo un eufemismo para no admitir públicamente que la quiso y que, sólo por el hecho de haber compartido con ella momentos tan inolvidables como el que ayer revivían, siempre tendrá un espacio en su corazón. Pero, claro, ¿cómo iba a decir eso?, ¿cómo dar una muestra de sensibilidad tan grande en prime time? Era mejor tratarla como la pobre chica que, !15 años después, 15!, aún no ha superado la ruptura. Menos mal que en elegancia, madurez e inteligencia emocional le gana por goleada Chenoa y esta, ni corta ni perezosa, dijo sin tapujos que lo quería. Porque es lo normal, lo que todos sentimos hacia nuestras exparejas salvo cuando hay otras razones de peso que ahora no vienen al caso. ¿Tan malo es admitirlo? Si echo la vista atrás, no puedo más...

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