No soy quien tú imaginabas

No soy quien tú imaginabas

Querida Ana: Perdóname. No soy quien tú imaginabas. Hoy cumplo 33 y soy, a todas luces, distinta a aquella mujer con la que soñabas cuando eras una niña. No tengo casa con jardín, ni hijos ni marido. Vivo sola en un pequeño apartamento de alquiler y en una gran ciudad lejos del pueblo que te vio crecer, alejada de los tuyos. Supongo que te habré decepcionado, no he cumplido con tus expectativas, pero te mentiría si te dijera que no soy feliz. Tengo salud, una familia que me quiere y un manojo de buenos amigos que me cuidan. Eso, pese a que no siempre he sido #comosesuponequeunadebedeser ni he hecho #loquesesuponequeunadebedehacer. Me gustaría que supieras, desde ya, que la vida te va a ir bien, pero tendrás que descubrirlo por ti misma y aprender de cada paso que des. Todavía es pronto para que seas consciente de las peleas con las amigas que vendrán, los complejos que no te abandonarán, los amores imposibles que nunca vivirás o de las ausencias que te marcarán, pero debes de saber que llorarás por todo eso. Como también lo harás de alegría por tu matrícula de honor en el instituto, el primer viaje sola al extranjero, los buenos momentos compartidos con la familia o tu primer trabajo en Madrid… Es lógico, son etapas que te marcarán y, como te dirán muy a menudo tus padres, !tienes la lágrima detrás de la oreja! Eres sensible y pasional, pero también eres fuerte. Mucho más de lo que nunca podrás pensar. Te levantarás tras caer y volverás a sonreír, no lo olvides. Tampoco te puedo engañar: no será...

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