AXE, ¿un nuevo caso de machismo encubierto?

AXE, ¿un nuevo caso de machismo encubierto?

Reconozco que tuve que leerlo dos o tres veces para darme cuenta de que estaba ante un nuevo caso de machismo encubierto como el de los fofisanos. “1 DE CADA 4 HOMBRES SE ESFUERZA EN PARECER MÁS MASCULINO”, rezaba el titular de la nota de prensa que AXE acababa de mandar a miles de periodistas aquel día. Volqué toda mi rabia en ese momento en un breve comentario en Facebook en el que me preguntaba cómo se atrevía AXE, esa marca que cree que las mujeres caemos como locas en la cama de todo aquel que se eche una gotita de su desodorante, a hablar de estereotipos cuando durante años se ha caracterizado, precisamente, por recrearlos una y otra vez. Eso sí, los femeninos. Mujeres sumisas, que sólo buscan al macho alfa para ser dominadas y, por qué no decirlo, penetradas. No exagero, miren este anuncio de la Navidad de 2012: un Noé contemporáneo dispuesto a cazar, que no proteger, cuantas más féminas mejor.     Y después de este y mil anuncios más del mismo corte (recuerden o busquen en Google y encontrarán verdaderas “joyas”), AXE viene a decirnos que los hombres ya están cansados de tener que cumplir con los cánones asociados social y culturalmente a la masculinidad y que, por tanto, tienen derecho a ser y sentirse libres. A disfrutar de cómo son sin tener que pensar en qué es lo que está de moda, sin tener que sufrir en el gimnasio para tener un buen six pack, sin tener que depilarse la espalda o el pecho, sin tener que usar cremas para retrasar el envejecimiento natural de la piel o, en definitiva, sin tener que hacer lo que las mujeres llevamos...

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